No botes la cáscara de los huevos, ¡recíclala!. Estas súper conchas están compuestas de un 95 a un 97 por ciento de carbonato de calcio, nitrógeno y ácido fosfórico, por lo que son muy beneficiosas para el suelo. Por ejemplo, las cáscaras de huevo trituradas, puestas en un círculo al rededor de la planta, ayudan a alejar a caracoles y babosas. Además, al molerlas y mezclarlas con tierra, le darás a tus plantas un impulso saludable funcionando como fertilizante para el jardín. Por último, tritúralas en trozos pequeños y añádelos en a tu abono mejorando tu compost debido a su alto contenido de carbonato de calcio.